viernes

el lado aterrador de la reencarnación

NO, POR EL AMOR DE DIORS!

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jueves

the power of peace pipe smoking


Me gusta la idea de la pipa de la paz, de esas que fuman tribus de indios y cowboys en las películas a la hora de sentarse a negociar. Creo que si algo le hace falta en este momento al Consejo de Seguridad de la ONU es justamente eso: una ronda de pipazos.

Dejaré que cada uno saque la conclusión de lo que realmente ha de fumarse en semejantes reuniones de alto protocolo. Independiente del contenido, lo cierto es que la pipa reúne, al igual que el mate para los gauchos en la pampa, o los arabes fumando arguile: son elementos que invitan al diálogo, a la historia, a quedarse un rato más divagando.

Pasa que tienes aquí a cinco tipos, representantes máximos de los que reparten la torta - compuesta en su mayoría por tierra, petróleo y gente sufriendo – decidiendo a qué casas del barrio se les desratiza el patio, o que hay que deshacerse de los rottweiler de la esquina que tanto ladran cuando pasan sus hijos en bicicleta.

Hablamos de esos que toman la determinación de llamar a la municipalidad para que te vengan a desmalezar el jardín, sin preguntarte, o de los que te estacionan la van frente a la casa, con alarma puesta, y pobre que les vengas a chistar, porque ellos tienen rottweilers, dobermans y akita japoneses (del tipo kamikaze). Cuando quieras deshacerte de invitados, ahí estarán también: claro que mejor no se enteren en la cuadra.

¿Pero quién soy yo para acusar a los tipos de al lado, que tienen guardias con baño químico en la puerta de sus residencias, o cercos con corriente arriba de la pandereta capaces de electrocutar a veinte pobres cristianos de un zuácate? Mal que mal, de vez en cuando se rajan con una paseada en Porsche, o te prestan plata para la micro, con intereses.

Que no se me malinterprete: cualquier animosidad subsumida en mis palabras es de pura ficción de quién lee. Sin estos vecinos, lo más probable es que no habrían tantas cosas bonitas en la manzana últimamente: da gusto ver lo limpio con que se mantienen las calles, las alcantarillas, y con el gusto con que te sonríen los aseadores en la mañana. Hacen su trabajo realmente extasiados. “El barrio se vería más picante”, dicen algunos. “Al menos cuando echan humo por sus estufa bosca huele rico a leña quemada”.

En la medida que los políticos no logren empaparse de la fiesta que implica estar vivos
– que por el sólo hecho de encontrarnos en esta situación sea el mejor chiste de la historia – nunca veremos la pipa de la paz dando vueltas por esa estrecha mesa de ajedrecistas estudiándose.

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martes

la política es una cagada, viste?


Muchas veces he oído a ciudadanos quejarse de que la política es una mierda, como si ello representase un juicio de valor mas bien negativo. No es así. La política, aunque lo disfrace, es el arte de cagarla y tratar de arreglarlo, así lo ha sido y siempre lo será.

La política nació en Grecia como el arte de hacerse cargo de lo mierdosa que era la tarea de gobernar una masa considerable de seres humanos. En Roma, se plantaban "mojones" - sí, de ahí viene la palabra - que originalmente eran grandes pilares con direcciones e instrucciones imperiales. Toma, para que no te pierdas o se te olvide lo que tienes que hacer, aquí te pongo un tremendo lulo de concreto en la mitad del camino.

(Téngase además presente que estamos hablando de una época donde por mucho existiesen canaletas rudimentarias todo olía a caca. Además, no eran muy asiduos a bañarse. Andar todo el día a poto pelado con el calor del Mediterráneo claramente afectaba a emperadores y plebeyos por igual)

Hasta bien entrado el siglo XX, el aseo personal se distanciaba mucho de llegar a hacerte oler bien. La idea era no morir de peritonitis. No puedo figurarme como hedían Julio César al cruzar el Rubicón luego de su campaña en las Galias, o San Martín cruzando los Andes. Debe haber sido espantoso. Hitler al menos se echaba agua de Colonia. Era otra época.

La guerra, como extensión más allá del diálogo que implica la política, no es otra cosa que programar cómo lanzamos mierda a otra comunidad humana. Siempre ha sido así: ya sea invadiendo y saqueando, tirando bombas desde aviones supersónicos o imponiendo sanciones, todo se me figura como monos tirando sus heces al grupo rival, en evidente estado de enajenación. Me caís mal... toma! acá te va un zurullo mortífero.

Las guerras existen hasta el día de hoy, pero las manejan tipos que ya no huelen a establo. Son los líderes contemporáneos mierdosos en otro aspecto. Creo diagnosticar que cuando hoy se habla de lo mierda que es la política, más bien se apunta a los excrementos discursivos de los soberanos de la actualidad.

Cómo se mueven, qué hablan los que hoy por hoy se reparten al mundo es francamente lamentable. Torpes, francamente imbéciles algunosh, las figuras de poder han perdido su capacidad de encantar a las masas. Sólo causan una extraña lástima a quienes manejan el mundo. Así de loca está la cosa.

Dificulto en otra época de la historia hayan habido tantos gobernantes hablando tantas cagadas juntas. Me molesta que se les siga tomando en serio: la política hace tiempo perdió toda compostura y severidad. Pure Scheissepolitik.

La realidad no tiene por qué ser enfrentada tan gravemente, como si se estuviera constreñido todo el día. Hacer caca muerto de la risa ayuda a los movimientos intestinales. Si no saben hablar en serio, al menos inténtenlo a través del humor. A mí Chávez me cae bien casi exclusivamente por eso.

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